Los sentimientos son indiscutibles. Pero, ¿qué quiere decir estar mal? ¿Y qué hacer en ese caso?

En las consultas diariamente se escucha: ¿porque a veces me siento tan mal o estoy deprimid@? Pues te contaré algo  acerca de eso:

Atender  con responsabilidad las sensaciones y sentimientos que se nos presentan es preguntarles ¿cuál es el mensaje que me están trayendo, qué es lo que me quieren decir? Y entonces ver qué es lo que voy a hacer para que no sigan provocándome esa sensación tan incómoda de malestar. Existe un sinfín  de situaciones que llevan a ese  estado muy común, de sentirnos mal.

Desde los contratiempos diarios que enfadan, molestan y hasta cambian mi estado de ánimo: “no me saludó, se fundió un foco, se rompió una tubería, se acabó el gas, se me descompuso el carro, todo eso se convierte en desastre. O las interpretaciones que causan dolor emocional, por ejemplo “Hizo tal cosa porque no le importo, porque no me quiere”.  Una distracción no pone en juego  la relación, ni el afecto, ¡simplemente se le olvidó!

Otra de las causas de mal-estar es la impresión de haber sido estafad@.  No se sabe cómo se creció con la seguridad de que la vida iba a ser “diferente”  y esto nos ocasiona cierta dificultad para soportar los problemas que la realidad aplica: “Por fin decido  inscribirme y hay paro en la universidad…uf.”

Todas estas diferencias deben tratarse con profundidad, ojo,  no digo desmenuzar los  problemas, pasando por mamá, papá y la abuela, en una búsqueda de culpables que no ayuda en nada y más bien ahoga con tantas explicaciones: “Yo repito la historia de la familia” se ubica más como un vicio que como una salida adecuada para solucionar algo.

“Mal” puede significar cansancio, miedo, rutina, desasosiego, secretos penosamente llevados, timidez, deseos insatisfechos, aburrimiento, dolor de panza o de muela, frustración, sensaciones de irrealidad, torpeza, ausencia de lazos sociales, ropa inadecuada, pelo lacio, rizado o rebelde.

Competir, rivalizar, odiosas comparaciones, inmadurez, duelos sin elaborar, mudanzas, cambios que asustan. Preocupaciones económicas o de salud, desasosiego, goteras en el techo, el peso en la báscula, la edad, dudas, desconfianza, insomnio,  celos  y… podemos seguir.

Parece que mezclo todo, pero precisamente,  una característica de las personas que “están mal” es la de que les falta el termómetro para medir. Todo está en el mismo nivel, todo está mezclado.  Recibiré poca simpatía con lo que voy a decir: abrir, revisar y tomar acciones produce molestias, pero los esfuerzos valen la pena.