“Aprender a vivir es aprender a desprenderse”
Sogyal Rimpoché.

Las personas necesitamos de los lazos afectivos para desarrollarnos y desenvolvernos  en esta vida. Cuando algunas de esas relaciones se rompen, aparece un espacio de gran energía emocional  llamado duelo. El propio nacimiento, como la primera dolorosa separación, la vida de cada uno de nosotros, es un continuo de pérdidas y separaciones, hasta la última y probablemente más temida, que es nuestra muerte y la de nuestros seres queridos.

 

Todas las pequeñas o grandes separaciones que vamos viviendo, no solamente nos recuerdan lo temporal de toda relación, sino que nos van preparando para el gran y definitivo adiós. Cada pérdida producirá un duelo y la intensidad del duelo no dependerá de la naturaleza de lo perdido, sino del valor que se le ha dado, es decir, de la inversión afectiva depositada en esa  pérdida. El dolor por la pérdida, es parte de nuestra condición humana, de nuestra naturaleza.

 

Se ha considerado que el duelo es producido por cualquier tipo de pérdida, y no sólo es aplicable a la muerte de una persona. Por lo tanto el proceso de duelo se realiza siempre que tiene lugar una pérdida significativa, siempre que se pierde algo que tiene valor, real o simbólico, consciente o no para quien lo pierde. La muerte imprime al duelo un carácter particular en razón de su radicalidad, de su irreversibilidad, de su universalidad y de su implacabilidad. Una separación no mortal deja siempre abierta la esperanza del reencuentro.

 

Se observan  varios  tipos de pérdidas  pero para efectos de este Tip describiremos solo algunos:

 

  1. Pérdidas de aspectos de sí mismo. Son pérdidas que tienen que ver con la salud. Aquí pueden aparecer tanto pérdidas físicas, referidas a partes de nuestro cuerpo, incluidas las capacidades sensoriales, cognitivas, motoras, como psicológicas, por ejemplo la autoestima, o valores, ideales, ilusiones, etc.

 

  1. Pérdidas de objetos externos. Aquí aparecen pérdidas que no tienen que ver directamente con la persona propiamente dicha, y se trata de pérdidas materiales. Incluimos en este tipo de pérdidas al trabajo, la situación económica, pertenencias y objetos.

 

  1. Pérdidas emocionales. Como pueden ser rupturas con la pareja o amistades.

 

  1. Pérdidas ligadas con el desarrollo. Nos referimos a pérdidas relacionadas al propio ciclo vital normal, como puede ser el paso por las distintas etapas o edades, infancia, adolescencia, juventud, menopausia, vejez, etc.

 

  1. Pérdida de la vida. Es un tipo de pérdida total, ya sea de otra persona o de la propia vida en casos de enfermedades terminales en el que la persona se enfrenta a su final.

 

El proceso de duelo se realiza siempre que tiene lugar una pérdida, ¿cuál sería la recomendación? ¿Tratamiento psicológico o tratamiento farmacológico? La terapia es fundamentalmente psicológica; sin embargo, hay  ocasiones en que los psicofármacos constituyen una ayuda complementaria para  hacer frente a la vida cotidiana y para reforzar la terapia psicológica.