Vivimos llenos de promesas del futuro. Nos dejamos arrastrar por esperanzas que jamás se cumplen. Nuestra vida es un montón de ilusiones, expectativas, sueños y fantasías, que casi nunca se hacen  realidad,  porque esperamos que ocurran por azar o por la ayuda de algún extraterrestre caritativo.

Sólo se cumplen los sueños que se trabajan. Los sueños son gratuitos, pero convertirlos en realidad es algo muy costoso, en tiempo, esfuerzo, dedicación, trabajo… Nada es sin cargo.

Serano vino a mi consulta tras una grave crisis de ansiedad. Estaba casado con una mujer a la que, después de 35 años de matrimonio, todavía quería como el primer día.

Tenía tres hijos, dos de ellos independientes y el tercero a punto de hacerlo, dos nietos a los que adoraba, un trabajo que le gustaba. Serano tenía un buen sueldo y vivía de forma muy desahogada. Pero Serano no era feliz. Serano desde muy pequeño quería ser empresario,  pero ahora, a punto de jubilarse, se daba cuenta de que era un sueño difícil de realizar.

Poco a poco, comenzó a preocuparse  que, como no había conseguido crear una empresa y siempre había trabajado como asalariado, su vida fuera un fracaso y todo le había salido mal. Empezó un proceso de ansiedad que acabó en un terrible ataque de pánico. A media noche se despertó con la sensación de que iba a morir, con dolor en el pecho y una angustia insoportable.

Serano, como otros muchos, pensaba que la felicidad estaba en el futuro. Sin embargo, la felicidad está en lo que ya has conseguido, no en lo que podrías conseguir.

La felicidad consiste en disfrutar de lo que ya tienes, no de lo que podrías tener. ¿Tienes pareja? ¿Por qué no disfrutas de esa relación? ¿No tienes pareja? ¿Por qué no disfrutas de estar solo? ¿Tienes hijos? ¿Han crecido de repente y no te has enterado? ¿Comes todos los días? ¿Hay gente que te quiere y te respeta? ¿Hoy has visto amanecer? Entonces, ¿dónde crees que se puede encontrar la felicidad? ¿Encontrarás la felicidad dentro de cinco años, cuando hayas podido comprar un automóvil más grande?

Buscamos la felicidad en lo que no tenemos y no valoramos lo que tenemos. Hay personas que nos quieren y personas a las que queremos. La rutina nos hace olvidarnos de ellas. Tenemos una buena casa, pero no somos felices pensando en que queremos una mejor.

No quiero decir que te conformes con lo que ya tienes. Claro que tienes que seguir luchando por conseguir cosas mejores. Pero no dejes de disfrutar con lo que ya tienes.