La crisis actual no es más que el resultado de una crisis de mentalidad: la gente no quiere (o no sabe) cambiar su forma de pensar, por lo que necesita instrumentos para enfrentarse creativamente a un mundo en constante cambio. “Si sigues haciendo lo mismo que has hecho hasta hoy, llegarás a donde ya estás.” “Si quieres llegar a otro lugar diferente, tendrás que elegir un camino diferente.”

Pero el hecho de que haya mucha gente haciéndolo mal, no significa que eso sea lo normal, sino que la mayoría de la gente se complica, bien sea mental, espiritual y/o físicamente.

¿Cuál es la causa? Muy sencillo: la búsqueda de la felicidad y el placer fuera de uno mismo.

Ni en casa ni en la escuela, ni siquiera en la universidad se enseña a ser persona,  es decir, ser consciente, fuerte, autónomo, independiente, libre y responsable. Eso nunca ha interesado al sistema educativo.

Como no se enseña en ninguna parte a vivir ni a pensar por uno mismo, algunos llegamos a la edad  adulta con más carencias que cualidades, con más limitaciones que capacidades, con más pena que gloria. Resultado: un gran vacío interior. Donde deberíamos estar nosotros, nuestro espíritu, nuestra alma, nuestra esencia y nuestro poder, no hay nada de nuestra fortaleza interior. De ahí la falta de autoestima y poder personal, dando lugar al victimismo y a enfermedades de origen psicológico.

¿Cómo llenar ese vacío que tanto duele, que tanto nos hace sufrir, que nos hace enfermar y ser infelices, tanto solos como acompañados, tanto con o sin dinero, hagamos lo que hagamos?

La definición de lo absurdo es repetir lo mismo una y otra vez y esperar resultados distintos.

Entonces ¿por qué la gente sigue empeñada en hacer más de lo mismo? Porque no tiene conciencia de Ser. No se conoce, y por lo tanto no se quiere, porque no se puede querer lo que no se conoce. Luego, sale a buscar quien le quiera… a cualquier precio y a que alguien le diga lo que tiene que hacer, porque eso es más cómodo que pensar y decidir por uno mismo. Sin embargo, es muy simple: “Si lo que haces no funciona, entonces haz otra cosa”.

 Por ejemplo: invertir la décima parte de la cuenta de tus gastos en ti mismo. Haz un curso, o todos los que desees. Aprende lo que necesitas para vivir, lo que nunca nadie te ha enseñado y te de satisfacción. ¡Prueba! Será lo mejor que hagas en tu vida: invertir en ti mism@, en lo más importante de tu vida: TÚ. Te resultará muchísimo más económico, grato, útil, rentable y efectivo, tanto a corto como a largo plazo, y lo que consigas te llenará totalmente pudiendo vivir mejor contigo mismo y con los demás, pues estas  relaciones ya no serán de apego desde las carencias, sino de libertad desde la plenitud.

 “La felicidad, es muy difícil hallarla dentro de uno mismo,  es IMPOSIBLE hallarla en otra parte.”

Puede que haya otras muchas vidas, pero ésta es la única que tenemos ahora, la única que conocemos. Y por si acaso no hubiera más y ésta fuera la última, ¡aprovéchala!, vive a tu favor y no en tu contra. Vive con pasión y disfruta de ti mism@ y del hecho de estar viv@ en este maravilloso planeta. ¡Invierte en ti mism@! Si tú no lo haces, nadie más lo hará por ti.