Por disculpas entendemos las razones o argumentos que se manifiestan para aligerarse de una culpa o falta cometida y aceptar dichas disculpas sería perdonar o no tomar en cuenta las faltas y descuidos cometidos. Una disculpa tiene un sentido muy marcado, ya que es una manera de demostrar a la otra persona que se siente haber dicho o hecho algo que a la otra parte, le haya lastimado.

Este hecho cobra especial importancia en el seno de la familia, donde nuestra capacidad para herir a otra persona es mucho mayor. En consecuencia la valía de pronunciar dichas palabras será también mucho mayor.

La actitud ante un acto mal hecho suele variar mucho entre hombres y mujeres. Ellos  pueden considerar que no tiene sentido pedir disculpas por que esas palabras no cambiarán las cosas que se hicieron mal. Ellas por su parte, consideran que el arrepentimiento ayudará a recuperar la confianza en la otra persona. Las formas para manifestar dicho perdón son muy variadas, ya sea un “lo siento”, ó “me perdonas” y “qué puedo hacer…”  y en ciertos casos estas disculpas  pueden ir acompañadas de un pequeño detalle como flores o un regalo.

Muchas veces se trata de que uno de ellos dé el primer paso para pedir disculpas, esperando que posteriormente sea el otro quien haga lo mismo: es un “yo acepto mi error pero hazlo tú también”. De esta simple, pero al mismo tiempo compleja forma, se resuelve el conflicto y se consigue que el otro admita su error.

Sin embargo todos somos conscientes de que en ciertos momentos estas mágicas palabras no suenan como debieran, ya sea por el tono de voz que expresa cierto sarcasmo, por la actitud del que lo pronuncia con constantes preguntas y razonamientos o porque son dichas simplemente con intención de complacer al destinatario, de esta forma por no tratarse de un perdón sincero, sino de un perdón que busca acabar con una situación tensa que incomoda tanto al “pecador” como al compañero.

Debería quedarnos claro que una disculpa a tiempo y con verdadero sentimiento de arrepentimiento, nos puede llegar a ahorrar mayores disgustos, tanto para el que reclama ese perdón como para el que necesita ser perdonado. De esta manera, con este simple acto conseguiremos que nuestras relaciones personales mejoren en todos los aspectos.

Recuerda esta frase famosa “Vivir es cambiar, ver cosas nuevas, experimentar otras sensaciones.”