Acostumbramos quejarnos de los demás. Decimos que nos hacen la vida imposible.

· Mi pareja me exige continuamente y me ordena que sea perfect@.
· Mis padres están todo el día sobre mí, tratando de manejarme.
· Mi jefe no se mide en sus exigencias, me pide demasiadas cosas que yo no tendría por qué hacer.
· Mis amigos se pasan en sus peticiones, parece que tengo que resolverles yo la existencia.

Por otro lado nos quejamos también de las personas que creemos que nos hacen daño.
· Un colega de trabajo no platica conmigo y parece que siempre está molesto conmigo.
· Mi herman@ parece que está todo el día buscando pelea, si no es una cosa es otra, pero al final acabamos disgustados.
· Un compañero de mi equipo de futbol siempre me está lanzando provocaciones, tratando de que me enganche.
· La secretaria de mi jefe me trata como si fuera nadie, ni siquiera me mira a la cara.
¡Qué suerte tienes de que haya personas así cerca de ti! Te va a parecer sorprendente lo que te voy a decir: gracias a ellos tú creces como persona.

Observa a los demás cómo influyen en tu desarrollo. ¿Qué ocurriría si no hubiera baches en tu camino, si la vida fuera perfecta, si todo te saliera bien, si no tuvieras choques con otras personas? ¿Qué pasaría si tus padres o tu pareja no te presionaran o si tus amigos no te exigieran más de lo que les puedes dar? ¿Cómo sería tu vida si no te encontraras con personas que se descargan contigo, que no te aceptan como eres o que tratan de retarte?

Si eres como eres, si estás creciendo como persona, es porque has encontrado todas esas dificultades en tu camino, porque hay personas cerca de ti con esas exigencias, que te sacan de tus casillas, que te hacen sentirte limitad@, que te piden exageradamente.

Haces músculo cuando utilizas tus brazos o tus piernas. Tienes más inteligencia cuando tienes problemas difíciles de resolver. Las dificultades, los conflictos, los peligros, nos hacen fuertes.
La próxima vez que tu herman@ te cuestione o que tus padres te presionen, aprovecha esa situación para aprender sobre ti mism@. No les eches la culpa a los demás. Aprende sobre ti mism@.

Todo lo que te sucede es una buena oportunidad para crecer. Crecemos como personas cuando aceptamos nuevos desafíos, cuando aprendemos de la experiencia, cuando somos capaces de aceptar nuevas responsabilidades.
¡Qué suerte tienes de que haya personas así a tu alrededor!