Si no te puedes desconectar, si estás todo el día pendiente del trabajo, si todo el mundo se queja de que le prestas demasiada atención… estás siendo un adicto al trabajo.

El perfil de este tipo de personalidad es llamado workaholic o “trabajólicos”, definidos como “adictos al trabajo”; se trata de personas ansiosos, híper exigentes, a quienes les es más sencillo cumplir de forma permanente con obligaciones, que dejar de hacerlo.

Cuando estas personas son sometidas a situaciones que les producen mayor preocupación o estrés, como puede ser la inactividad, están más predispuestas a padecer trastornos de ansiedad,  es decir, al vacacionar o “parar” con la actividad, quedan sin donde descargar habitualmente todo su impulso, lo cual termina provocando más ansiedad y estrés que si continuaran con la vida diaria en el trabajo.

En estos casos,  los Trastornos más comunes son: trastorno de pánico (aparición temporal o aislada de miedo o malestar intensos acompañada de 4 o más síntomas, como por ejemplo mareos, taquicardia, sudoración excesiva, tartamudeo),  trastorno por ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo, y trastornos por ansiedad social (un temor constante a las situaciones sociales) y a que los síntomas sufridos se evidencien, como ruborización, temblores, desasosiego.

El estrés que padece este tipo de personas, por no poder descargar la tensión, como normalmente lo hacen en la actividad laboral,  aumenta, en muchos casos, el grado de ansiedad y, en consecuencia sufren una serie de síntomas, tanto psíquicos como biológicos.

Estos síntomas pueden resumirse en irritabilidad, respuestas con sobresalto, inquietud, dificultad para la espera, insatisfacción, temores irracionales, enojos frecuentes, dificultades en la interacción con otros, dificultades en el tracto digestivo (colitis, dolores abdominales, flatulencias, indigestiones frecuentes), contracturas musculares, dolor precordial u opresión en el pecho, cefaleas, deseos frecuentes de orinar, temor irracional a padecer una enfermedad seria, pensamientos catastróficos, y hasta una crisis de pánico, caracterizada por gran parte de la sintomatología anterior, además de ir acompañada por un intenso terror a morir, o a volverse loco o descontrolarse.

Todo ello produce peleas y discusiones con el entorno social, generalmente en el familiar, por ejemplo cuando se está de vacaciones, lo cual hace renunciar rápidamente al merecido descanso, el que ha quedado transformado en “todo un trabajo para sobrellevar”.

 

Tips para manejar mejor el “estrés de los descansos” y relajarte si eres un “trabajólico”:

-Lograr ponerse límites a uno mismo y a otros (no ceder frente a las demandas laborales que no respetan el tiempo vacacional).

-Buscar actividades placenteras que generen satisfacción personal, y puedan funcionar como “vía de descarga” tensional: actividades físicas, sociales, o hasta mentales como juegos de ingenio.

-Mantener una alimentación balanceada, combinándola con el placer de comer alimentos diferentes y de sabor agradable, ya que ayudan a disminuir los niveles de ansiedad.

-Confiar en otros, desechando la falsa creencia “nadie lo hará mejor ni más rápido que yo”