Hombres y mujeres no se ponen de acuerdo en cuanto a la manera de participar en la comunicación con su pareja. Esto se debe al aprendizaje de  patrones de conducta que los llevan a eternizar círculos de poder y  comportamientos que acostumbramos entender como típicamente masculinos y femeninos por simple falta de comunicación.

Los hombres no son reservados por naturaleza, hay ciertos terrenos en los que escuchan, tratan de entender lo que les quieren comunicar más allá de las palabras, con la idea de satisfacer sus expectativas o llevar una buena relación. Los hombres pueden ser muy abiertos, divertidos y atentos, sobre todo cuando se encuentran en el campo de lo público, donde se cree que les corresponde desenvolverse.

Como lo privado y familiar supuestamente pertenece más al ámbito femenino, cuando el hombre se encuentra frente a su pareja en lo privado, se inclina por mostrar otra cara: la de quien quiere descansar y resguardar su espacio vital. En casa los hombres no realizan el mismo esfuerzo por entender las necesidades de su pareja. Lo que se sobreentiende es que las mujeres son incomprensibles.

Por otro lado, los hombres han sido enseñados a que lo relacionado con los sentimientos y el ámbito emocional no es precisamente masculino y, por lo tanto, son temas que es mejor evitar, o bien que no han aprendido a enfrentar. Además, se afirma que ellas tratan de interpretar las necesidades que su pareja manifiesta con el silencio. En muchas ocasiones, ella habla lo que él calla, casi como tratando de adivinar lo que él quisiera decir.

Al parecer las mujeres se hacen cargo de hablar de los sentimientos, mismos que muchas veces ellas tienen que externar con sus amigas porque a su pareja no le gusta hablar de esas cosas, mientras los hombres hablan de los temas “exclusivos” de hombres (política, negocios, fútbol) en los que a las mujeres no les está permitido participar.

Me atrevo a asegurar que un buen número de nosotros hemos presenciado en alguna reunión que un hombre descalifique el comentario de su pareja cuando opina sobre estos temas. ¿Me equivoco?

A grandes rasgos, producto de estos patrones aprendidos, las mujeres hablan más porque los hombres callan, y éstos callan porque ellas se encargan de decir lo que le correspondería decir a ellos, sin que en el fondo realmente se entiendan. Para terminar con estos patrones caducos es urgente encontrar opciones que hagan posible realmente verse y escucharse unos a otros. Por supuesto hay excepciones, no quiero decir que todas las personas se comporten de la misma manera.